PSICOLOGIA DEL TRADING (4). Dr. Brett N. Steemberger.

   Otro libro esencial de psicotrading. El primer libro del Dr. Brett N. Steemberger, psicoterapetua y trader, nos explica las principales psicopatologías del trader, y nos da las fórmulas para solucionarlas: el trading desde el diván. Resumen de sus principales ideas para abrir boca a la lectura del libro, donde los abundantes ejemplos hacen que la profundización en los temas quede a años luz de estos resúmenes. http://www.mcapitaleditorial.com/bolsa-intradia-a/0006/ficha/Psicolog%C3%ADa-del-trading.-Herramientas-y-t%C3%A9cnicas-para-abordar-los-mercados.html

 Los estudios fisiológicos han demostrado que el extremo derecho del campo de visión humano se representa en el hemisferio cerebral izquierdo. El  extremo izquierdo es procesado por el hemisferio derecho. En la mayoría de las personas, el procesamiento verbal de la información ocurre en el hemisferio izquierdo, mientras que gran parte del procesamiento emocional sucede dentro del hemisferio derecho. La división del trabajo entre los hemisferios cerebrales es tan notable que el neurocientífico John Cutting ha argumentado que en realidad los seres humanos poseemos dos mentes. La mente 1, como la llama, se centra principalmente en el hemisferio izquierdo y ayuda a comprender qué son las cosas. La mente 2, basada en el hemisferio derecho, permite que las personas perciban el valor, el significado y la relevancia de las cosas y sucesos. La característica crucial de estas dos mentes es que funcionan no en serie, sino en paralelo. En todo momento, estas dos mentes analizan el mundo para definir la identidad de las cosas  que una persona encuentra y cual es la relevancia que tienen. Lo que se experimenta como pensamiento es en realidad una delicada coordinación de estas dos mentes.

 Es decir, Cutting concluyó que las personas poseen una segunda mente, que gobierna la emoción, la voluntad y la acción impulsada por las necesidades, la cual está basada en el hemisferio cerebral derecho y funciona separadamente de la mente verbal que rige el pensamiento.

En un excelente libro titulado “Being of two mind” (Ser dos mentes) Arnold Goldber describió que muchos participantes en terapia muestran lo que llama una división vertical de la personalidad. Es una situación en la que una persona siente una parte de sí misma como completamente ajena a la personalidad normal. A menudo, esta parte de la persona la impulsa a realizar acciones completamente incompatibles con su comportamiento  normal y aceptable, creando un nivel considerable de culpa, vergüenza y angustia.

La argumentación del doctor Goldberg es que estos pacientes bien podrían estar diciendo la verdad. Algo realmente se apodera de ellos, y no tienen un control completo sobre eso. Esta segunda personalidad está “separada” de la personalidad normal que identifican como propia, y parece tener sus propios rasgos, necesidades y comportamientos. Quizás cuando las personas quedan atrapadas en dilemas que les hacen decir “mi corazón quiere una cosa, pero mi cabeza me dice algo diferente”, están planteando algo más verdadero que lo que pueden llegar a darse cuenta conscientemente.  En esas ocasiones, una persona realmente está dividida entre dos identidades, dos mentes.

Las implicaciones de todo lo anterior para el trading pueden ser enormes. Cuando los traders se quejan de hacer transacciones impulsivas o no ser capaces de tomar una decisión, cuando miran en retrospectiva y se preguntan “¿pero cómo abrí esa posición?”, tal vez haya una razón para su aparente acción contraproducente. Quizás no fueron “ellos” los que hicieron las transacciones. Tal vez en realidad no estaban en sus mentes adecuadas.

 LA MENTE DEL TRADER.

Típicamente, los traders experimentados colocan sus posiciones después de analizar cuidadosamente el mercado y ponderar sus opciones. Actúan con la Mente I de Cutting, analizando patrones y datos pertinentes.

Una vez que el mercado realiza un movimiento importante, de pronto ocurre un cambio: el trader lo ve ahora en términos de importancia para él o ella, evaluando las consecuencias del movimiento del mercado para su cuenta, su autoestima o su reputación. Al procesar el mercado a través de las lentes de la importancia para sí mismo, el trader ya no está “en la zona”, plenamente atento a los datos y patrones del mercado. Hay altas probabilidades de que tome una decisión por razones distintas a las que ha investigado y probado.

Las personas pierden dinero en los mercados porque la persona que hace la transacción muy a menudo no es la misma persona que la gestiona y cierra. De manera bastante literal, otro ya ha tomado el timón, otra mente.

Nos podemos preguntar porqué es tan difícil para la gente cumplir sus promesas de año nuevo, seguir una dieta o mantener un régimen de ejercicios. Los estudios sobre el cerebro dividido y los trabajos de los doctores Schiffer y Goldberg ofrecen una explicación. Cuando las personas se deciden a seguir una dieta o hacer ejercicio, son sinceras. Están completamente centradas en los beneficios que tendrán sus acciones para su salud y las muchas razones válidas para seguir un estilo de vida saludable. Sin embargo, más tarde se aburren, se cansan o se deprimen. Entran en un estado mental diferente, y sus resoluciones ya no poseen la misma fuerza. Ya no está la persona que tomó la decisión; el otro yo, el emocional, se siente demasiado cansado como para hacer ejercicio, necesita demasiado una gratificación como para dejar de lado la comida. La gente hace excepciones a sus reglas y después lo olvida todo.

Las personas no pueden sostener un propósito en sus vidas –y el trading, por cierto, es una actividad llena de propósitos- porque son fundamentalmente seres divididos.

A principios del siglo XX, el filósofo ruso George Ivanovitch Gurdjieff se adelantó a los descubrimientos de la neurociencia cognitiva al poner énfasis en que las personas carecen de un yo unificado. Enseñaba que la persona media está formada por muchos “yoes”, cada uno compitiendo por recibir atención y relativamente inconsciente de los otros. A medida que la persona va de situación en situación, se activan distintos “yoes” que impulsan su comportamiento. Esto ocurre mecánicamente, sin participación ni atención consciente. En un sentido importante, Gurdjieff enseñó que la gente está dormida y no completamente consciente. Creyendo que son libres, son demasiado vulnerables a situaciones que activan sus “yoes” y determinan su comportamiento.

Este dilema humano, que tiene sus raíces en la realidad de los múltiples sistemas de procesamiento de la información que coexisten en el interior del cerebro, tiene consecuencias devastadoras entre quienes esperan beneficiarse de los mercados. A medida que los traders van pasando de estado en estado por las noticias, los consejos de último minuto, los movimientos del mercado y las distracciones de la vida, les resulta tan difícil atenerse a un plan de trading como seguir una dieta. La ausencia de un “Yo” unificado da espacio para que los pequeños “yoes” actúen frenéticamente, tomando decisiones de trading de manera impulsiva y creando situaciones en que hasta los patrones de mercado más fáciles de leer pueden terminar pasando inadvertidos.

Esto es algo que también nos debe dar una lección de humildad. Podemos hacer interminables investigaciones, aprender cada indicador nuevo y recibir la mejor asesoría, y aun así no lograr nuestros objetivos de trading. Si estamos dormidos – si vagamos de un estado mental a otro- no seremos capaces de implementar de manera constante y coherente estrategias sólidas, incluso si nos las entregan ya listas para la acción.

También da una mejor comprensión del Observador Interno. El Observador es el Yo con mayúsculas en el esquema de Gurdjieff, es decir, la parte de nosotros que se eleva por encima de los estados anímicos particulares y mantiene una perspectiva constante. El Observador Interno consiste en nuestra capacidad de preguntar “¿Qué lentes estoy usando ahora mismo?, ¿cómo estoy procesando el mundo en este momento?”

La simple acción de hacerse estas preguntas introduce una potente fuerza psicológica en el propio trading. Al tomar nuestra “temperatura emocional”, es decir, reconocer cómo estamos experimentando el mundo, creamos una distinción entre nosotros como el que toma la temperatura, y nosotros como la persona que está con fiebre alta y con frío. Preguntar sobre las lentes que estamos usando crea una perspectiva que las trasciende.

Imaginemos que dentro de nosotros hay  varios traders distintos, cada uno de los cuales toma el control de nuestra cuenta por un periodo de tiempo todos los días. Uno o dos de ellos son relativamente sagaces; los otros son, de plano, destructivos. Como resultado, nuestro rendimiento general se verá afectado. Como Observador Ejecutivo de nuestra cuenta ¿qué haríamos?

Si nuestro primer impulso es intentar identificar los malos traders que hay dentro de nosotros para poder eliminarlos, no hemos aprendido nada del enfoque orientado a soluciones del hemos estado hablando hasta ahora. El punto de partida del enfoque orientado a soluciones es que el trading destructivo está cumpliendo un  propósito, aunque de modo contraproducente.

De modo parecido, si dentro de nosotros hay varios traders diferentes, nuestra primera tarea es evitar rotularlos, y en lugar de ello, adoptar una actitud de Observador. ¡Lo que necesitamos entender es por qué estos pésimos traders dentro de nosotros a veces están a cargo de tomar decisiones! Es evidente que no están haciéndolo únicamente por la retribución monetaria; si ese fuera el caso, nunca dominarían a los exitosos. Con toda probabilidad, están haciéndolo para lograr algo más que buenas ganancias sobre nuestro capital: una sensación de entusiasmo, un sentimiento de autoestima, o una imagen de cómo deseamos vernos a nosotros mismos.

No tenemos fracasos en el trading porque seamos masoquistas o nos encante perder, o creamos que nos merecemos una buena derrota. En lugar de ello, saboteamos nuestro trading porque en nuestra personalidad hay diferentes facetas, cada una con sus propias necesidades, cada una clamando por acceder a la cuenta de trading. Nuestro trading se ve afectado negativamente porque no siempre hacemos nuestras transacciones teniendo bien presente el beneficio de nuestro capital. Extrañamente, una transacción perdedora puede ser un éxito para esa parte de nosotros que, por ejemplo, busca en los mercados entusiasmo y entretenimiento, y no necesariamente beneficios.

UNA TRANSACCION DESDE EL DIVAN.

El primer paso psicológico para lograr éxito en el trading, como se ha recalcado anteriormente, es mantener un diario o cuaderno en el que se anote todas las transacciones y el estado anímico en que estaba al hacerlas, los pensamientos que había en nuestra mente en ese momento, las sensaciones y sentimientos, etc. No pasará mucho tiempo antes de que podamos identificar los estados anímicos que se corresponden con las buenas operaciones y aquello que corresponden a las malas operaciones.  Sabremos qué lentes funcionan en nuestro caso y cuáles no. Y lo más importante de todo es que cultivaremos el hábito del observador Interior.

Puede ser útil en otro aspecto: puede ayudarnos a identificar las razones por las que estamos haciendo trading.

Si podemos identificar nuestras subpersonalidades, podremos utilizar el diario de trading para preguntarnos ¿cuál de mis traders internos colocó esta transacción?, ¿coloqué esta transacción porque las probabilidades realmente estaban a mi favor, o lo hice para compensar una pérdida anterior o demostrar mi habilidad a mis compañeros de trading?

Mediante el diario, podemos reconocer que igual que los pacientes del doctor Schiffer, tenemos en nuestro interior varios yoes, cada uno de los cuales está allí por una buena razón y cada uno de ellos más que dispuesto a tomar las riendas de nuestro trading.

A riesgo de parecer demasiado reiterativos, no podemos dejar de recalcar que el problema no es que los traders tengan problemas, sino que se identifiquen con ellos y, en consecuencia, se vuelva incapaz de acceder a las partes de sí mismos que pueden procesar la información de mercado con precisión.

Lo que queremos no es erradicar nuestros problemas, sino usarlos como señales para ayudarnos a cambiar de lentes y activar lo mejor que hay en nuestro interior. Sentir que tenemos el control de nuestros “yoes”

Eso es el trading desde el diván.

INTERCABIO DE YOES EN EL TRADING.

La idea de que podemos cambiarnos psicológicamente a nosotros mismos, obteniendo acceso a mentes y yoes alternativos suena radical, pero coincide mucho con la dinámica de los cambios que se ven en la terapia rápida orientada a soluciones. Cuando procesamos un mensaje en un nuevo estado, literalmente estamos accediendo a otra mente. Más aún, cuando activamos nuestro Observador Personal, estamos filtrando los patrones problemáticos mediante un sistema de procesamiento diferente. Poder reconocer que somos varias personas en una abre la puerta para comprender cómo a veces podemos comportarnos de modo tan irracional y cómo podemos acelerar el cambio de esas conductas.

Cualquiera puede sufrir un grado de división vertical en su trading. Esto nos lleva de vuelta a la idea de Gurdjieff de que la gente está formada por varios pequeños “yoes”, varios traders que bullen con diferentes necesidades e impulsos. Al centrarnos en éxitos pasados y ponernos en la actitud mental de otro ámbito en el que tenemos éxito (como el golf o cualquier otro deporte o actividad), podemos seleccionar los “yoes” que dictarán el trading de hoy.

Una técnica útil cuando ocurre una caída importante en nuestro trading es dejar de realizarlo por un tiempo y dedicarnos completamente a algo en lo que seamos buenos. Esto activará el estado anímico asociado con el éxito que luego podremos llevar en nuestra incursión en los mercados.

De hecho, la dinámica de los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro –y la noción de que los patrones emocionales pueden depender específicamente de uno de ellos- ayuda a explicar el valor psicológico de prepararse para el mercado. Un aspecto común a la mayoría de traders con mejores resultados es la capacidad de diseñar planes detallados y ponerlos en práctica. Los traders con éxito son altamente intencionales en su manera de actuar. Consideran su trading como un negocio y siguen un cuidadoso plan de negocios. Cada una de sus transacciones está guiada por un propósito, y abren y cierran posiciones de manera muy bien fundada. En su trabajo con traders, el Dr. Kiev recalca la importancia de centrarse en metas definidas y desarrollar estrategias de entrada y salida que sea coherentes con ellas. El mero acto de concentrarse parece ayudar a activar partes del cerebro a cargo de la resolución de problemas y suprimir aquellas partes que procesan el mundo de maneras emocionales y viscerales.

CONCLUSION

Apenas hemos comenzado a tocar la superficie en cuanto a evidencias de que los retos más usuales que enfrentan los traders no están causados por desórdenes emocionales, sino que tienen su raíz en la arquitectura misma del cerebro. La división del trabajo entre los hemisferios del cerebro, especialmente en el procesamiento de la información verbal/conceptual en comparación con la experiencia emocional/espacial, ayuda a crear los cambios en el procesamiento de la información que minan la disciplina en el trading.

Una importante implicación de las ideas presentadas hasta ahora es que los traders que viven para su trading tendrán dificultades para convertirlo en su sustento.

Si es cierto que gran parte del mal trading no es más que la expresión de necesidades y deseos no satisfechos, cualquier fracaso en la satisfacción de ellas es una invitación a que ocurran interferencias en el futuro. El trader que vive para su trading puede estar descuidando instintos básicos de seguridad, estímulo, afecto, reconocimiento y espiritualidad. Se trata de necesidades válidas e importantes, pero no las que deberían impulsar las decisiones de entrar y salir de los mercados de valores y futuros. En lugar de descuidar y hacer caso omiso de estas necesidades, es importante encontrar vías de escape constructivas para ellas, para que no influyan en los estados de ánimo ni interfieran en las decisiones de trading.

 Los chats y foros online están llenos de traders solitarios y frustrados que viven para su trading y tienen muy poco que mostrar de sus vidas si el trading no llega a cumplir sus expectativas. Los traders de éxito no tienen una necesidad compulsiva de hacer transacciones exitosas; su éxito en el trading es una extensión de sus otros logros en la vida, que lo hacen posible. Los mercados pueden ser campos llenos de retos y gratificaciones, pero no son la vida misma, y no pueden satisfacer la diversidad de necesidades humanas legítimas. Buscar logros del desarrollo como trader a costa del propio desarrollo personal equivale a cortejar la misma interferencia emocional que, en muchos casos, termina generando resultados frustrantes e insatisfactorios.

 

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