UN ADELANTO III

Voy a ir publicando un adelanto de algo en lo que estoy trabajando para ir viendo como va y si queréis me dais vuestra opinión. Pero no voy a dar muchas pistas de quien es su autor.

Pero aun falta por contar una parte de nuestra historia.

Ahora las acciones están en manos del público. Poco a poco una parte del público empezará a vender, y luego otra, y otra. Y cada vez habrá menos órdenes de compra para atender esas ventas y/o sostener el mercado como ocurría durante la campaña alcista. Los profesionales, que han descontado la noticia del dividendo hace tiempo, venden cantidades importantes de acciones al descubierto. El precio empieza a declinar suavemente y poco a poco se empiezan a realizar solicitudes de aumento de los márgenes de garantía, razón por la cual más acciones salen a la venta de manos de aquellos que no pueden o no quieren aumentar sus márgenes. Cuando el precio ha descendido hasta un nivel atractivo para los inversores podremos ver una corrección de la caída propiciada por las compras de éstos, los que habían vendido en descubierto cierran también sus posiciones cortas y los directivos de la empresa es posible que realicen compras para la auto-cartera.

El público está perdiendo. Es decir, los especuladores aficionados que forman parte del público habrán comprado cuando los precios estaban subiendo y vendido durante la caída del precio. Y lo llamativo es que muchos de ellos habrán puesto en práctica esta ruinosa estrategia siguiendo los consejos de los brokers que les aconsejaban «comprad con las noticias y vended en las correcciones».

Hemos descrito este panorama porque, se lo aseguro, operaciones parecidas se plantean y ejecutan prácticamente cada mes.

Si no entendemos como se diseña una campaña para interesarnos y sugestionarnos a la compra de unas determinadas acciones ¿cómo podemos pensar que seremos capaces de coordinar nuestras operaciones en el mercado con las de los profesionales? ¿cómo pretendemos comprar con los profesionales y vender con ellos?

Se suele decir que las acciones suben por su propia fuerza y caen por su propio peso. Salvo que sean soportadas. Creo que esto es cierto y por ellos es tan difícil entender porqué una determinada acción se mantiene activa durante mucho tiempo salvo que haya una poderosa razón detrás de ello.

Pero sigamos con la historia de nuestra acción. Uno a uno los especuladores van vendiendo la acción para tomar beneficios o para entrar en otras compañías. Las acciones moribundas no atraen a los especuladores. Es la compra o la venta persistente de títulos lo que crea actividad y genera demanda. Indudablemente en ese caso hay muchos pools y muchos operadores profesionales interesados al mismo tiempo en las acciones más atractivas, es decir, aquellas acciones en la que operan los profesionales.

La combinación ganadora para nosotros es operar en acciones en las que los profesionales estén activos, que tengan un importante apoyo de uno o mas bancos y sea un hecho notorio que sus beneficios están en alza. En ese caso nuestro principal problema será el «timing», es decir cuando comprar y cuando vender.

Vamos a darle la vuelta a la situación por un momento.

Imaginemos que estamos mirando la escena desde bambalinas. Conociendo lo que se ve desde fuera y conociendo todo lo que se cuece detrás de la escena ¿alguien puede asombrarse de que el público esté siempre del lado perdedor? Se equivocan siempre. Los especuladores amateur se enfrentan a una de las tareas más difíciles que se puedan concebir cuando intentan vencer a las mentes mas agudas y afiladas de Wall Street que están detrás de todo esto. Los especuladores no pueden olvidar nunca el hecho de que los «insiders» normalmente están bien pertrechados de capital y son capaces de soportar pérdidas cuando lo estiman necesario.

En los mercados en liquidación, del tipo de los que se vieron en la segunda mitad de 1930, tanto el dinero inteligente como los grandes especuladores, todo el mundo en general, sufrieron mucho (salvo, claro está, los que se pasaron al lado bajista del mercado). Las maniobras para hacer subir una acción nunca se intentan en un mercado débil o bajista por los profesionales inteligentes. Ocasionalmente alguno intentará, y conseguirá momentáneamente, girar la tendencia para sacar algún beneficio limitado, pero en cuanto que como especuladores profesionales son conscientes de que tarde o temprano necesitarán que alguien les compre las acciones, siempre planean sus estrategias para aplicarlas en un momento en el que el mercado en general sea favorable, tanto desde un punto de vista  técnico como fundamental.

Un general en tiempos de guerra envolverá todos sus movimientos en el secreto más absoluto posible para sorprender al enemigo. Del mismo modo, el general de las finanzas planea sus tácticas de forma tal que el público y los demás operadores no puedan adivinarlas. Hablaremos mucho mas al respecto cuando entremos de lleno a explicar a fondo como interpretar las cotizaciones del mercado, pero ello no es óbice para advertir ya que esa es la clave para entender desde nuestro punto de vista lo que realmente pasa dentro . Los que actuamos comprando y vendiendo pequeños lotes de acciones debemos intentar adivinar lo que los profesionales están haciendo en realidad. Y no podemos saber cual es la intención de los «insiders». Pero podemos ver sus órdenes en la cinta de cotización cuando las ejecutan. Por eso mi súplica a cada uno de ustedes es que no tengan opiniones personales, si no que dejen que sea la acción del mercado quien les diga qué está pasando. Profundizaremos en esta idea más adelante.

No se desanime si ha perdido dinero en el mercado. Prácticamente todo el mundo ha perdido durante 1929 y 1930. Muchos grandes especuladores perdieron todo lo que tenían y tuvieron que empezar de nuevo. Los pools se vieron forzados a liquidar sus posiciones con pérdidas, los bancos reclamaron sus créditos a diestro y siniestro y prácticamente solicitaron su liquidación.

Si no es capaz de soportar una pérdida con calma ¡no opere en los mercados! Este no es un negocio para personas que se desaniman fácilmente. Las pérdidas deben ser aceptadas, el problema es no limitarlas. Nadie puede pretender ser tan experto que nunca tenga pérdida alguna.

Empiece poco a poco y  siéntase satisfecho con unos beneficios razonables. Si desea usted experimentar con las teorías e ideas expuestas en este libro empiece a operar en lotes pequeños. No exagere o se verá sobrexpuesto. Este no es un consejo apetecible, lo se, pero los márgenes y el capital enturbiarán su juicio y confundirán su habilidad como operador. Cuando piense que está suficientemente familiarizado con los aspectos técnicos y puede interpretar los movimientos del mercados –  y sobretodo ¡pueda cortar las pérdidas rápidamente!- entonces, y solo entonces, podrá empezar a especular con paquetes más grandes de acciones. No es ningún demérito ser un pequeño especulador,  y de esa forma el mercado seguirá abierto para usted durante muchos años todavía.

Y otra cosa importante. La visión de todos nosotros está fuera de perspectiva dados los acontecimientos vividos durante la depresión y grandes caídas bursátiles de 1920 y 1930. Muchas de las actitudes mentales forjadas en dichos años necesitan ser reajustadas para los años venideros. Los principios más importantes que podrán encontrar en este libro son, según mi criterio, confiables, pero para ello nuestra mente debe mirar al mercado de otra forma. Debemos sintonizar nuestros poderes de percepción mirando a los años que vienen, y no empeñarnos en comparar cada aspecto con lo ocurrido en nuestro reciente pasado.

Surgirán nuevas condiciones. Nacerá un nuevo público para el trading. Como siempre el antiguo ciclo de grandes subidas y profundas caídas del precio volverá a ponerse en marcha. Veremos momentos de sobrecompra y dramáticos momentos de sobreventa. Y el público desinformado, el estúpido público, volverá a comprar cuando el precio esté alto y a vender cuando esté bajo. Volveremos a ver acudir a los especuladores a las casas de brokerage  para comprar  generosamente acciones a las manos fuertes de Wall Street en el momento incorrecto.

Es posible que la manipulación y maniobras del dinero inteligente requiera de la cooperación de un público nuevo y mayor, pero sus métodos seguirán siendo siempre los mismos.

Una última cosa y podremos girar página y entrar de lleno en el estudio de la lectura del mercado. Si usted no está dispuesto a estudiar, no está suficientemente interesado en investigar y analizar el mercado de acciones, le recomiendo encarecidamente que se convierta en un inversor a largo plazo, que compre buenas acciones y las mantenga, pues de otro modo su éxito como especulador será nulo.

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